Hay quienes dicen que hay que vibrar alto y ser positivos para que el mal no nos afecte.
Realmente soy un tanto ignorante para buscar referencias en San Agustín.
Hay quienes dicen también que nos llega la mala onda de "gente". Y que cuando la mala onda termina de hacer efecto rebota de alguna manera, llegándole más fuerte a quien la emitió.
Imagino que la mala onda es un aviso a algún demonio de turno. Es una especie de entrega a un chorro, pero en este caso a un demonio que opera espiritualmente y como intermediario, para que cosas malas sucedan.
Ahora si una tiene mucha, pero mucha buena onda, se estará regocijando en su dicha y en sus pertenencias, de modo que eso generara envidia en la "gente".
La actitud correcta es estar contento pero no decir por qué razón. Y poner una cara acorde.
Si nuestra dicha es de amor, emitir mensajes de amor, con sonrisas, pero no
decir de ninguna manera que hemos encontrado un excelente amante. Pongamoslo en situación y en palabras.
En el trabajo:
_ Hola querida gente. ¿Como están? Yo excelente, no se que hacer con tanta dicha.
-Si? Que bueno? Que te tiene tan contento?
-Eh bueno. Simplemente ando feliz, no necesito más que un hermoso día para estar contento.
Recordemos que confesar que estamos con una chica hermosa, puede causar que esta nos deje, o se enferme de varicela, desfigurándole la cara. Todo esto proveniente de la envidia, de nuestro interlocutor, o de la persona a quien nuestro interlocutor, le cuente nuestra dicha. En el mejor de los casos ligaremos un ojeo.
Pero a nuestro amante no le pasará nada si es que este tiene la actitud correcta. ¿Pero le puede pasar algo si hay un enfrentamiento entre su buena vibra, y la mala vibra que nos ha mandado "la gente" a quien confesamos, desprevenidos, el motivo de nuestra alegría? Acá la situación espiritual se hace un kilombo, y una guerra entre ángeles protectores y semimacumbas de envidia que viajan por el aire. Entre ojos siniestros y curadores de ojeo a la distancia.
Una vez charle con una supuesta bruja sanadora que me dijo que todo era más simple.
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